samedi 23 juillet 2016

El olivo

Es una película española dirigida por Iciar Bollain y protagonizada por Anna Castillo (Alma), Javier Gutiérrez (su tío) y Pep Ambros (Rafa, su compañero de trabajo). Es un cuento de hoy…


Érase una vez una chica, Alma, de más o menos 20 años de edad que desde pequeña tiene una relación muy especial con su abuelo propietario de un olivar en el sur de España. Un día, la familia decide de vender uno de lo más viejo olivo, 2000 años, a pesar de la oposición del abuelo el cual por lo tanto va a perder el hablar y poco a poco dejarse morir.


Alma no lo acepta y después de varios intentos para hacerlo entrar en razón, le promete de buscar el árbol y de devolvérselo, así con la ayuda de amigas para localizar el olivo, Alma convence su tío y Rafa enamorado de ella, de ir rumbo a Alemania con un camión para recuperar el olivo.



A través de esta aventura hay muchos símbolos, lo no dicho en la familia, la perdida de la infancia, la búsqueda de las raíces y la dificultad de la gente adaptarse con la mundialización, antes de la crisis y con el dinero fácil el derroche y luego vemos una denuncia social, la corrupción y el empobrecimiento...
A pesar de la carga social los actores consigan pasar del drama a la comedia muy fácilmente y hacen de esta fábula improbable un momento agradable.

                                                                                                                         Santiago

mardi 14 juin 2016

Opinión con respecto a la exposición de Cristina Iglesias


La iniciativa del Museo de Grenoble por el mismo director que había organizado una exposición de la escultura española en "La Maison Carrée" en Nîmes en 2000, nos permite descubrir esta artista más conocida en otros países que Francia.

Como para toda obra artística, necesitamos claves para comprender mejor el trabajo de los artistas.
Pero después, la percepción frente a la obra procede de las impresiones y de las afinidades de cada uno.

Tras la visita, me parece el trabajo de Cristina Iglesias a la vez fascinante, onírico y un poco inquietante. Para mí, diferencio dos aspectos principales en esta obra:


En  primer lugar, sus esculturas sumergidas me evocan las ruinas de la Antigüedad como por ejemplo las del puerto de Alejandría en Egipto o también el mito de la ciudad perdida de Atlántida. Son las obras que prefiero también las otras que juegan con la luz y las sombras tal las esculturas parecidas a las celosías orientales.


De otra parte y por el contrario, mi reticencia está más fuerte frente a las obras como « Pozo I », « Pozo III » o « Inhotim 07 ». Aquí no adhiero totalmente a lo que me parece una invitación a entrar a una matriz maternal o a regresar al líquido amniótico de la madre.


                                                                                                              JJ Pellegrin

mercredi 8 juin 2016

Francisco de Zurbarán (1598-1664): La Adoración de los pastores

El general Leon de Beylié (1849-1910), aficionado del arte, dio, en 1904, al museo de Grenoble, los cuatro cuadros de Francisco de Zurbarán. Las cuatro pinturas sobre el tema de “La Infancia del Cristo” fueron realizadas para la cartuja de Nuestra Señora de la Defensión, en Jerez de la Frontera cerca de Cádiz, fundada en 1478 y terminada al principio del siglo XVII.



« La Adoración de los pastores », Museo de Grenoble
(1638-39, óleo sobre lienzo, 267 x 185)

Contexto histórico: contra Reforma. El concilio de Trento (medio del siglo 16) les dio directivas a los artistas para reaccionar contra la subida del protestantismo.
La composición se aparta del estilo llamado " tenebrismo " de los comienzos del pintor, con una perspectiva y un fondo de paisaje indefinido. Los personajes son agrupados delante de una escena. Los colores son vivos.
Parece constituida por dos pisos separados por un decorado inquietante, y como ocurre a menudo, con una columna oscura, que une la tierra y el cielo. Los ángeles están presentes por todas partes, sobre tierra como al cielo, se regocijan y aseguran el enlace entre ambos lugares.
Se trata, en efecto, de poner de relieve la proximidad de la gente sobrenatural y de la gente natural, de hacerle muy familiar para los creyentes hasta los más humildes.
El tratamiento de los personajes es muy individualizado: por sus actitudes y la expresión de las caras, en oposición a la idealización de las caras de María y José y el realismo de los de los pastores.
En medio de la escena de abajo emerge el niño Jesús, acostado sobre la sábana muy blanca y casi deslumbrante.
Nosotros, espectadores somos convidados a participar al acontecimiento por la pequeña pastora (a la izquierda del cuadro) que nos señala con el dedo el divino niño. Joven pastora cuyos rasgos groseros y colorados de la cara permiten suponer que forma parte de "los inocentes" a los cuales el reino de los cielos pertenece, según las palabras del Cristo. Así por su composición, este cuadro nos dice que el divino no es inaccesible al hombre si no al contrario próximo de él.
El cuerpo blanco del niño Jesús se desprende sobre blancura brillante de la ropa blanca, atrae la mirada del espectador hacia lo esencial (el Cristo, " luz del mundo ").
Delante del cuadro, abajo, están dispuestas las ofrendas modestas de los pastores: una cesta de huevos (símbolo de vida), un pote, un cordero de préstamo al sacrificio (símbolo del sacrificio del Cristo).
Zurbarán juega sobre todos los registros: idealización de las caras y el realismo; sobre los estilos: el de Caravaggio en la utilización del claroscuro, y mostrando una gama de colores a manera de los pintores clásicos o barrocos; mezcla los géneros: pintura religiosa y bodegón. Al final, moviliza todos los recursos de la pintura de su época para hacer esta obra una obra maestra: una imagen perfecta de la guardería infantil.

Fuentes:
1) Agnès Ribaud, Museo de Grenoble:
2) Elisabeth Lamour:


Miguel Zigone

dimanche 5 juin 2016

Hermano Alonso de Ocana por Juan de Valdés Leal

Juan de Valdés Leal es uno de los máximos representantes de la pintura barroca en España.
Nació en 1622 en Sevilla y murió  allí en 1690. Se formó en Córdoba. Dispuso de un taller en su casa, donde realizó sus primeras obras.
En 1649 Córdoba sufrió una epidemia de peste y Valdés Leal y su familia se trasladó a Sevilla.
Tras una estancia en Madrid, decide instalarse definitivamente en Sevilla, donde tendrá que hacer frente a la competencia de Murillo, que ocupaba el puesto de primer pintor. Sin embargo, no le faltarán numerosos encargos, como una serie de obras que realiza para el monasterio de San Jerónimo: 6 sobre la vida del santo, 3 de los fundadores de la orden y 12 sobre frailes notables de la orden. Comienza este trabajo en 1656-1657.
El retrato del  hermano Alonso de Ocana est uno de los doce.
Sobre un fondo oscuro destaca la figura estática, de tamaño natural, del monje vestido con un hábito blanco y un escapulario marrón, un poquito escondido, el severo hábito monástico de la orden de los frailes de San Jerónimo.
La luz que cae de arriba a abajo como en la mayoría de los cuadros barrocos ilumina la mitad izquierda de la obra, nos permite admirar la riqueza del tejido, los numerosos pliegues del hábito y el rico encaje dorado. Ilumina también la mitad de la cara: los ojos son oscuros, la mirada está fija y vacía.
La cabeza ligeramente inclinada parece pequeña con respecto al  cuerpo imponente.
Las manos con dedos largos y finos permiten comprender que el hermano no realiza trabajos manuales, que su vida es por supuesto una vida religiosa de asidua oración y penitencia.
Lleva en su mano derecha una bandeja con los objetos de culto, vinajeras de oro con piedras preciosas para las misas cotidianas que tiene costumbre de celebrar.
En la mano izquierda lleva un libro que puede ser los Evangelios.
En el fondo oscuro, marrón, Juan de Valdés Leal evoca a la derecha dos pasajes de la vida del fraile en dos cuadros que se distinguen con dificultad: abajo dos caballeros acuerdan que Alonso de Arcana era y es noble y arriba, la Santísima Virgen  y un ángel nos indican su vida actual y también su vida en el  paraíso después de la muerte.
Juan de Valdés Leal posee un estilo de gran expresividad, se interesa más por la expresión que por la belleza.  Posee un dibujo contundente y una dramática iluminación.
El estilo de Juan de Valdés Leal es absolutamente barroco.


Bruna

A propósito de la exposición de Cristina Iglesias

Me gusta mucho esta exposición porque es una experiencia física y sensorial para el visitante.
Puede entrar y pasear en algunas obras o alrededor de las otras.



Hay la transparencia del agua y del acuario, el ruido de los pozos, la ligereza de los tejidos con las sombras de las letras en las paredes, el ahogo del laberinto vegetal con los espejos deformantes, la extrañeza inquietante de la vegetación y a la vez la poesía de las fotografías.

El visitante está empujado en sus referencias: quizás no hay ningún remanso de paz en un mundo cada vez más enigmático.

La visita de las obras de los otros artistas españoles fue interesante en particular el descubrimiento Carlos Cruz Diez (venezolano). Su trabajo de los colores es caluroso y asombroso.

                                                                                 Cristina                                                                                                                                 

Un día en el museo

Llueve a cántaros, los tranvías no circulan, no importa: voy a pasar el día en el museo, con La Tertulia…

Después de un almuerzo de charlas y de risas, (y de comida, por supuesto), Ligia y Armonía, llevan las riendas de la visita. Empezamos por la exposición de Cristina Iglesias que recorrimos como un lugar exótico, entre sus claustras de fibras de metal o de sisal trenzadas donde nuestras guías nos invitan a buscar las letras o palabras sacadas de algún texto antiguo que la artista disimuló en su obra. Mientras que nuestras miradas se abren a estas ligeras arquitecturas de luz y de líneas que proyectan sus sombras en suelos y techos,  nos transmiten las informaciones que completan y profundizan nuestras impresiones.
Luego, pasamos a una sala ocupada por una fuente cuadrada tapizada de formas sinuosas, raíces o serpientes, ondulando, inmóviles; el agua les cubre y descubre en un espectáculo fascinante y vagamente inquietante. Más allá, otro pozo muestra rocas lisas apiladas, color de acero, que el agua inunda y abandona con un suave ruido sosegado.
En las paredes están grandes serigrafías sobre seda o metal, fotos ampliadas de creaciones de la artista que ofrecen otras visiones de sus obras.
Más lejos, entramos en un laberinto vegetal, de un verde oscuro, que me hace pensar en los cuentos de hadas, en que el hechizo linda el miedo.
Tanto en mis reflexiones como en los comentarios de nuestros cicerones, se va confirmando el tema predilecto de Cristina Iglesias ; la necesidad de abrir a la naturaleza los espacios de la vida, permitirle que sea protegida, explicada, profundizada, enseñada, como atestiguan las obras monumentales que ha sembrado por todas partes del mundo.

Ahora sé que voy a volver, habiendo almacenado más razones de interesarme en esta creadora, y de admirarla.

No se acaba aquí el programa, desde hace dos semanas, los alumnos del grupo tenían que preparar una corta presentación de una de las obras españolas o latino-americanas del museo. Primero, La Pentecostés del Greco prestada por El Prado, después, pinturas religiosas del siglo XVII: De Rivera, Valdés Leal, Zurbarán y, finalmente, cuadros y esculturas de Picasso, Miró, J. Gris, J. González,J. Muñoz, E. Chillida, así que del Venezolano C. Cruz Díez. Como soy curiosa, me interesa comprender los cuadros, incluso cuando no me atraen (sobre todo si son mis compañeros que prepararon las presentaciones).

Ahora, sí, que es hora de irnos de este lugar, hermoso, apasionante y adictivo.

Gracias a todos por haber compartido con vosotros este día memorable y un abrazo especial por nuestras guías, hasta pronto.

                                                                                 Mónica, La Tertulía

vendredi 13 mai 2016

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mercredi 4 mai 2016

A mí, me encanta Gaudí...

¡A mí me encanta Gaudí con su estilo tan extravagante respeto a la arquitectura y la decoración!
Tuvimos la suerte de hacer una visita guiada, con una guía agradable y muy animada.
¡No más que una hora, qué lástima: tuvimos que respetar el horario!
Gaudí nació en Reus (Tarragona) en 1852. Se matricula en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1878.
Llegó a trabajar en un período en el cual Barcelona se reformaba: se echaban a bajo las antiguas murallas para nuevas construcciones donde  iban a desarrollarse nuevas técnicas como hilería y  mecánica. Lo gótico le influyó; mezcla este estilo con el árabe mudéjar.
¿Gaudí? Todos conocen su obra maestra, La Sagrada Familia, esa iglesia que siguen construyendo un siglo tras su muerte (en 1915, atropellado por un tranvía) siguiendo sus ideas pero con los materiales y las técnicas actuales.
Para mí, la Sagrada Familia es un encanto, una perfección.
Para conseguir esa perfección, tuvo Gaudí un « laboratorio »:
§     Recibe el encargo de unas obras por parte de la ciudad de Barcelona : los portales de hierro forjado del parque de la Ciutadella, los faroles de la Plaza Real, una fuente en la ciudad vieja
§     Recibe también el encargo de unas cuantas obras por parte de gente rica : la tienda de un fabricante de guantes para la Exhibición universal en París, que empieza a hacerle famoso,
y las casas de los señores Vicenz, Miralles, Batlló, Milá y Güell…
§     Además trabaja Gaudí por la Iglesia : el palacio episcopal d’Astorga, el colegio Teresiano de Barcelona

Por lo tanto, cuando empieza Gaudí una construcción, estudia cómo la va a integrar en el medio ambiente; dice que la construcción sólo estará acabada  cuando la fachada, los  detalles, los ornamentos y toda la decoración interior fueran acabados.
Todas las realizaciones anteriores le sirven a Gaudí para La Sagrada Familia  (5 naves, una cruz, una ábside con deambulatorio, un claustro, 18 torres (al final), 3 fachadas representando las 3 etapas de la vida del Cristo); la obra evalúa como evalúan sus demás obras: Gaudí realiza planes pero no tiene directora, trabaja con esbozos que se suceden.
Entramos en la Basílica, bañada de luz. Cuando le sustituyeron al arquitecto de la cripta, Gaudí trató reorientar el edificio para que la Fachada del Nacimiento fuera a la salida del sol, la Fachada de la Pasión al ocaso.
Ahora, poco se utiliza la iglesia mientras siguen las obras; hay que notar el « baldaquino » majestuoso, alumbrado por la cúpula  encima del altar mayor, a la cruz de las naves.
 En la Sagrada Familia, repite Gaudí la cúpula con ojos que estudió en el Palacio Güell, que había situado en el centro del edificio para dar claridad al salón.
Cuando uno entra en La Sagrada Familia, puede pensar que está dentro de una selva de altos robles.
Las columnas son muy elegantes, rectas, finas y casi frágiles, de pórfido, granito o piedra de Montjuic.  Gaudí las dibujó con mucha precisión, estudiando con modelos (de yeso o con hilos). Para él, no hace falta un contrafuerte para sostener la carga del edificio, utiliza el arco « con cadena » y crea un arco hiperboloide (¡cálculos muy difíciles de proprio matemático que era!) y pequeños arcos que se pueden ver como ramas.
Efecto de luz en el interior
Cada columna tiene su « nudo » (lo que llamaríamos capitel) en el cual se sitúan blasones como los del arzobispo de Tarragona o los cuatro evangelistas.
El resultado es impresionante y cada uno se pregunta lo qué Gaudí hubiera construido  con la técnica que disfrutamos hoy día.
El día que visitamos, las vidrieras del transepto daban  colores muy vivos que animaban el edificio. Joan Vila Grau las está realizando según el simbolismo que decidió Gaudí.
Notamos también los « ojos » que darán luz una vez las flechas acabadas de construir y que por ahora van tapados.
Dando la vuelta, pasamos delante del interior de la puerta principal: en bronce, es muy digna de interés, con el Páter Noster en catalán de un artista catalán, Subirachs.
Vemos también  unas cuantas piezas de hierro forjado (rejas y candelabros, la pila de agua bendita) pero poca decoración: unas esculturas de piedra, el juego de la banderilla de los balcones, como si la sobriedad del interior daba más relieve a la decoración de las fachadas.
En la fachada del Nacimiento, de la Pasión, de la Gloria  Gaudí expresa su fe que era muy intensa. El estatuario es diverso y muy detallado: referencias a la liturgia, representación de la naturaleza (animales, flores, hojas), de oficios o innovaciones.
Al iniciar la visita nos paramos delante de la  fachada del Nacimiento, acogidos por las tortugas marítima y terrestre, símbolo de lo que no cambia. Leemos la vida de Jesús y los dogmas del catolicismo. Varios fueron los artistas que esculpieron esas esculturas según las indicaciones de Gaudí respeto a su forma y a su posición.
Al final de la visita, nos paramos en frente de la Fachada de la Pasión. La realizó Subirachs en 1989, respetando la idea y los dibujos de Gaudí con su estilo propio ángulos, perfiles marcados. En « nichas » delimitadas por columnas que se parecen a huesos (¿la Casa Batlló?) el escultor representa la historia de la Pasión en tres planes; a los pies de Judas añade el cuadrado mágico (la suma de todas las líneas es la edad de Cristo).
Casa Milá o La Pradera
Para entender el desarrollo del trabajo de Gaudí en la Sagrada Familia es preciso visitar los modelos – a pesar de que casi todos han sido reconstruidos y visitar el Claustro (sólo una parte ha sido construida) que envuelve la Basílica, idéntico al que dibujó para el Colegio Teresiano.
Mientras trabajaba en la Sagrada Familia Gaudí seguía trabajando como arquitecto « privado ».  Por eso dicen que estudió las torres cónicas de La Sagrada Familia en la Casa Calvet; dicen que las aberturas de los campaniles de La Sagrada Familia son las mismas que la Pedrera, mismo número de columnas, elevación « en forma de hélice », que sus escaleras son las mismas que en la Casa Milá.
Las torres y los campanarios van cubiertos de « trendicas », piedras y cerámica como los techos de las chimeneas esculpidas de la casa Milá, de la finca Güell, o la Casa Vicenz.
Mucho nos queda para conocer a Gaudí.

Al no ir a Barcelona pronto, podríamos planificar el viaje de antemano: ¡Nos aseguran que se terminarán las obras en la Sagrada Familia en 2026!

Juanita

vendredi 8 avril 2016

Booktube




La impresionante cultura y dotes narrativas de Eduardo Mendoza quedan plasmadas en esta obra “Riña de gatos” con el manejo y la riqueza del idioma. Algunos ejemplos utilizados en el libro:

Patas arriba:  loc. adv. Al revés.

Casa de tócame Roque: f. coloq. Casa en que vive mucha gente y hay mala dirección y el consiguiente desorden. Ej: “En los últimos meses esto es la casa de Tócame Roque” (pág. 113).

Armarse la gorda: loc. col. Producirse una pelea o un alboroto entre muchas personas. Ej: “Si hay un golpe de estado aquí se va a armar la gorda” (pág.114).

Darle a alguien mala espina algo: loc. verb. coloq. Hacerle entrar en recelo o cuidado.  

Mona: Borrachera. Ej: “Duerma la mona” (pág; 107).

Pintar: intr. coloq. Ser importante, significativo o útil en un lugar o situación. Es el que menos pinta en la empresa. U.m. con neg. Me voy, que aquí no pinta nada.

Al pie de la letra: loc. adv. Literalmente. Ej: “No tome mis palabras al pie de la letra” (pág. 217).

En tela de juicio: loc. adv. En duda acerca de la certeza o el éxito de algo. Estar, poner, quedar algo en tela de juicio.

En, o sobre, ascuas: locs. adjs. coloqs. Inquieto, sobresaltado. Está sobre ascuas.

írsele a alguien el santo al cielo: loc. verb. coloq. Olvidársele lo que iba a decir o lo que tenía que hacer.

Coger el, o al, toro por los cuernos: locs. verbs. coloqs. Enfrentarse resueltamente con una dificultad.

Estar alguien como una regadera: loc. verb. coloq. Estar algo loco, ser de carácter extravagante. Ej: “Su amigo de usted está como una regadera” (pág. 216).

Cojear alguien del mismo pie que otra persona: loc. verb. coloq. Adolecer del mismo vicio o defecto que ella. Ej: –“ Éste es el problema endémico de los españoles (…) Tenéis intuición pero carecéis de metodología. Hasta Velázquez cojeaba de este pie. ¿Puedes creer que con toda su formación técnica (…) nunca llegó a dominar las leyes elementales de la perspectiva?”(pág. 252).
                                                                                     Annie, Elyane y André

lundi 4 avril 2016

Booktube


Los cafés de Madrid en Riña de gatos:

Anthony Whitelands camina extraviado por Madrid, un lugar que creía conocer y en el que sólo hay señales equívocas a las que da interpretaciones erróneas. Es por eso por lo que debe remontar el caos en un mundo de conspiraciones y simulaciones, de violencias y amenazas. Va con ansias de reconocimiento: quiere lograr la gran primicia entre los expertos de arte. Y con inocencia viajera: para él siempre es un placer regresar a ese Madrid castizo, popular y señorial, próximo al Museo del Prado.

Recorre unas calles sorprendentes, agitadas, convulsas, con manifestaciones y choques políticos: una ciudad cuyas fachadas están cubiertas por carteles de propaganda electoral ya ajados, “rotos y sucios”, dice el narrador. Con frecuencia, se deja llevar por la inquietud y el desaliento en un Madrid exasperado, sacudido por la política. Se hospeda en un modesto hotel del centro, con ventanas a la plaza del Ángel. Sus recorridos son inacabables, perseguido o persiguiendo, solo o acompañado, recorridos que lo llevan a casas de lenocinio, al Club Puerta de Hierro o al Ritz: con José Antonio Primo de Rivera, con Gumersindo Marranón o con Higinio Zamora Zamorano.
Booktube realizado por Brigitte, Christiane y Marie-Françoise:

dimanche 3 avril 2016

Booktube

Aquí tienen la critica literaria de Jean Bernard después de leer "El enredo de la bolsa y la vida" de Eduardo Mendoza.

vendredi 1 avril 2016

Booktube de Los Aficionados del martes

Agnès, Jacquie, Jean-Jacques y Santiago realizaron este pequeño video después de leer el libro "Riña de gatos" de Eduardo Mendoza. Con la ayuda de Brigitte que fue la camarógrafa y María Clara que fue la apuntadora. Con mucho alegría y tratando de hacerlo lo mejor posible. Espero que sea el primero de una larga lista de criticas literarias.
                                                                     

lundi 28 mars 2016

La ciudad de los prodigios - Eduardo Mendoza

Con esta novela, gran obra de mezcla de géneros, Juan Carlos Ortega conductor del programa “La mitad invisible”, sigue la historia del personaje Onofre Bouvila y nos enseña la Barcelona de los años que corrían entre las dos exposiciones  (1888 y 1929).

El escritor es el protagonista del programa con su libro “La ciudad de los prodigios”  que se ha convertido en un referente de la novela urbana, picaresca e histórica,  publicada en 1986.

La novela comienza de esta manera:
“El año en que Onofre Bouvila llegó a Barcelona la ciudad estaba en plena fiebre de renovación. Esta ciudad está situada en el valle que dejan las montañas de la cadena costera al retirarse un poco hacia el interior, entre Malgrat y Garraf, que de este modo forman una especie de anfiteatro”.

samedi 26 mars 2016

Sin noticias de Gurb - Eduardo Mendoza 1991


Quisiera compartir con ustedes mi apego, muchas veces afianzado, por Eduardo Mendoza, el escritor español (catalán) que participará en "Le Printemps du livre" a Grenoble.
Suelo leer sus libros desde el siglo pasado, siempre con fruición.

Escribió ensayos, obras de teatro y novelas "serias" excelentes y apasionantes, pero, hoy, les propongo reir a carcajadas al descubrir el otro lado de su creación con "Sin noticias de Gurb".
Barcelona: obras por todas partes en vísperas de los Juegos Olímpicos de 1992.

Una nave espacial aterriza en medio de la ciudad. A bordo, dos extraterrestres, el jefe y su compañero, Gurb. Su misión consiste en estudiar nuestro planeta y analizar la fauna autóctona que imaginan hecha de cosas de escasa sabiduría.

El jefe le pide a Gurb que entre en relación con los habitantes, Gurb se disfraza de Marta Sánchez y se va,  mientras tanto, el jefe se encarga de seguir llevando la bitácora de su expedición cuyas entradas constituyen la materia misma del relato.
Velázquez -Conde-duque de O.
 Pero, después de horas, el jefe pierde el contacto con Gurb, pues, decide ir en pos de su amigo tomando, al principio, la apariencia del conde-duque de Olivares que le parece idónea para el lugar.

Después, en un santiamén, se volverá Pío XII, Gary Cooper, Gandhi, o cualquier otro personaje según las necesidades del momento.

 Pronto se relaciona con dos bármanes y una vecina encantadora con quienes fraterniza lo que da lugar a aventuras despampanantes.
Este libro, ("El libro más excéntrico que escribí" dice Mendoza) es un texto inclasificable, mezcla de ciencia ficción y humor delirante, que multiplica las escenas hilarantes y las situaciones cómicas, revelando, de paso, las contradicciones del modo de vivir de nuestra civilización. El estilo lleno de alacridad y de inteligencia manda al lector guiños de complicidad como si lo invitara a compartir su regocijo.
Unas citaciones para darles apetito:

8.00 Me naturalizo en Lugar denominado Diagonal-Paseo de Gracia;soy arrollado por autobús número 17.
8.01 Arrollado por Opel Corsa.
08.02 Arrollado por furgoneta de reparto.
08.03 Arrollado por taxi.
08.04 Recupero la cabeza y la lavo en una fuente pública...aprovechando la oportunidad para analizar la composición del agua de la zona; hidrógeno, oxígeno y caca.
"En Barcelona llueve como su ayuntamiento actúa; pocas veces pero a lo bestia."
Los seres humanos son cosas de tamaño variable. Los más pequeños lo son tanto que si otros seres humanos más altos no los llevaran en un cochecito, no tardarían en ser pisados."                                                    
                                                                                                         Mónica (La Tertulia)


jeudi 24 mars 2016

Los cafés de Madrid y otros lugares

Los primerísimos cafés, lugares públicos especialmente diseñados para tomar el café como bebida, nacieron en el siglo XVI en las grandes ciudades de La Meca, Estambul y El Cairo. Un siglo más tarde aparecieron en diversos países de Europa, como Austria, Italia, Alemania, Francia (el Café Procope abrió en 1686) y además llegaron a Madrid a finales del siglo XIX.


Desde el principio los cafés no han sido solo lugares  públicos para disfrutar de una taza de humeante café pero también lugares donde se encontraban personajes celebres de los campos de las artes, de la literatura, la política, los toros y de la cultura en general. En Madrid se llamaban “tertulias” (etimología incierta) o “casas de peña” es decir un grupo de individuos que se reunían para compartir intereses comunes y actividades. Por extensión así se llamaba el lugar.

La mayoría de los famosos y lujosos cafés de Madrid, como El Fornos, El Café de Levante, El café de Granada, El Café Suizo, el Café de Solito etc. han desaparecido o están muriendo. El más conocido de esos que ha sobrevivido es el Gijón, famoso por su decoración y sus tertulias de los intelectuales de postguerra. Al café Gijón fuimos con Ligia, ¡desgraciadamente a la hora de la siesta!. Estaba  completamente vacío… Una razón más para volver a Madrid.


Dicen que republicanos y falangistas compartían en armonía el mismo lugar, pero, a decir de los asistentes, se percibía una gran tensión cuando se cruzaban y, en ocasiones, algunos de ellos tenían la pistola bajo la chaqueta. 

Una noche, después de un mitin en El Centro, el cuartel de la Falange Española, al que asistió Whitelands, y una cena en el restaurante Amaya de la carretera de San Jerónimo,  el grupo se fue a la Ballena Alegre y Primo de Rivera insistió para que Whitelands los acompañase. Esa noche, el inglés se dio cuenta del respeto y de la admiración que le  se mostraba al jefe, para su sorpresa  más flexible que sus compañeros desde el punto de vista ideológico. Así pasaron volando un par de horas bastante agradables y me parece que Whitelands se sintió bien en ese lugar y consideró a Primo de Rivera bastante simpático. Quizá porque estaba achispado.

Extraída de internet.   Revista "Cortijos y Rascacielos (1931)
 La Ballena Alegre cerró en 1994, el año en que falleció el pintor de los murales. El sótano donde estaba terminó en un almacén de cajas de cervezas. Un triste lugar que por fortuna mantiene intactas las pinturas restauradas.


El café Lyon se ha convertido en el “James Joyce Irish Pub” y el propietario desearía recuperar las tertulias de los tiempos pasados. Desgraciadamente la normativa de incendios le  impide en él las reuniones.    

Foto  de  M.R.Giménez
Eduardo Mendoza lo describe como “un local pequeño, ruidoso y cargado de humo” en el libro "Riña de gatos".
                                                                                               Marie-Françoise R.