mercredi 22 mars 2023

GUERNICA, escultura de Martín Chirino por Ana-María D

 

GUERNICA

 Aquel lunes, el 26 de abril de 1937, día de mercado, el viento jugaba, cambiando de dirección, como espirales que iban y venían.

Guernica estaba en paz.  Girando, Victoria paseaba por los pasillos, inhalando con alegría los olores de los puestos y riéndose de los juegos de palabras inventados por los vendedores.

Estaba más contenta que un niño con zapatos nuevos porque pensaba también en otro viento, ese viento de rebelión y de reconocimiento que estaba creciendo: el derecho al voto, al divorcio, al derecho al aborto. ¡Qué victorias! Este sentimiento de libertad la hizo fuerte y feliz.

Entonces el cielo se oscureció, se volvió negros como una boca de lobo. Como un yunque cayendo sobre la fragua, comenzaron los bombardeos. Victoria se refugió en una pequeña tienda y su corazón se detuvo, llevado en una espiral de confusión.

 


Dos horas y media, dos horas y media de horror, dos horas y media de gritos, de ruido, dos horas y media paralizada, dos horas y media de desgarro, dos horas y media donde el tiempo detenido en el centro de la espiral era una eternidad.

Y como un boomerang, se fueron los pájaros grises, se fue la espiral, iluminando el espacio brillante y la incomprensión, el enigma se hizo revelación.

Guernica volverá a levantarse, Victoria volverá a vivir.

Natalia y Ana-Maria D.

vendredi 17 mars 2023

Desarrollo de un gran artista Martín Chirino por Rodney

Hace cierto tiempo - más o menos diez años – me desperté en medio de la noche. Había transpirado bastante y sentía una forma de terror. De hecho, había soñado con una gran serpiente o más bien con un caracol gigante. Durante el día no pensaba más en esta pesadilla, pero la noche siguiente tuve el mismo sueño y durante un mes en formas diferentes se repitió. No comprendía nada, pero estaba atormentado por espirales y eso duró un año. Cuando caminaba por la selva veía caracoles gigantes por todas partes. Aun pensando a mis antiguos amores, los veía cubiertos de espirales. No sabía qué hacer.

Para exorcizar este problema al comienzo leí bastante, pero aun leyendo los grandes clásicos, don Quijote, Lope de Vega y otros, tuve las mismas obsesiones. Después pasé una temporada en un monasterio, pero esto no me ayudó en nada. Quería tirar la toalla. Entonces tuve la idea de materializar esos sueños y empecé por dibujar espirales y después hice estatuas abstractas en varias materias, pero sobre todo en metal, porque había trabajado en un taller de coches. Hice estas ‘obras’ para mí mismo. Para mi gran sorpresa un grupo de críticos de arte, que pasaba por una playa donde había dejado ciertos de mis trabajos, los vio y fue impresionado, no sé por qué. Estimó mis trabajos como obras de arte, aun obras maestras. No voy a andarme por las ramas. Hoy no hay criterios universalmente aceptados para evaluar obras de arte: cualquier obra puede estar considerada como de alto valor artístico. Y eso es lo que me ocurrió. Ahora se ven mis obras en casi todos los museos célebres del mundo. Antes tenía la costumbre de apretarme el cinturón, pero me había puesto las botas y vuelto un hombre muy rico. ¡Desafortunadamente tengo todavía las mismas pesadillas!

Rodney

jeudi 9 mars 2023

BIEN ESTÁ LO QUE BIEN ACABA por Felipe M

 

Bien está lo que bien acaba. Anécdota entre Toliara y Tôlagnaro(Madagascar)

Esta pequeña desventura me ocurrió en 1982, durante un viaje en coche  que hicimos en el sur de Madagascar. El coche, un Jeepster Commando era muy goloso en gasolina. Se tragaba más de 20l por 100 kms.
 

Toliara(Tuléar) y Tôlagnaro(Fort Dauphin) son dos ciudades del sur de Madagascar que distan de unos 600 kms

A lo largo de la carretera, casi totalmente de piedra y tierra, no había bomba abastecida. En cada pueblo encontrado, solíamos detenernos y preguntar si hubiera alguien que tuviera gasolina para vender. Solíamos dirigirnos a los tenderos indios, a los curas en las misiones católicas, a los pastores en las misiones protestantes.

Al llegar a Ampanihy, ciudad de renombre de las alfombras Mohair (de lana de cabra angora), a mitad de camino, ya no teníamos gasolina suficiente para continuar el viaje.  Durante toda la tarde pedimos gasolina por doquier, desafortunadamente, no conseguimos nada, nadie quería deshacerse de su reserva.

Sin embargo, habíamos notado un camión de la administración  abasteciendo los tanques de  la policía. Con mucha cautela le preguntamos al chofer si hubiera forma de conseguir un poco de su gasolina, dado que habíamos agotado todo el combustible y que ya no sabíamos que hacer. Con cortesía nos contestó  que le hubiera complacido muchos ayudarnos, pero que era algo rotundamente prohibido y que él acataba la ley. 
    -Perdone, pero “El que no llora no mama” le dije. Mejor nos pareció no insistir.

Nos aparcamos en un lugar como para pasar la noche en el coche. Pronto nos quedamos dormidos por estar muy cansados por haber recorrido 250 kms de pista a veces pedregosa, a veces arenosa.

De repente, a eso de las dos de la madrugada, me desperté asustado: alguien golpeaba la ventanilla del coche. Era el chofer del camión de abastecimiento que  me pedía de seguirlo fuera del pueblo con el coche. Vacilé un instante, por miedo a que fuera una trampa, luego comprendí que quería venderme gasolina con mucho sigilo.  Y la guinda del pastel fue que no pagamos casi nada por el carburante. Y todos contentos.
No hay mal que por bien no venga y bien está lo que bien acaba.

Por Felipe M

dimanche 5 mars 2023

Cuento inspirado por una obra de Martín Chirino por Felipe M


Caminando por la playa de Las Canteras, en mis búsquedas de tesoros, ¡obvio! con un detector de metales, enriqueciendo mi colección de cápsulas, estaba un poco desanimado. Me puso a pensar que debería haber una mejora  manera de hacerse rico, aunque hace siglos que perdí esa esperanza

Hasta la fecha, a parte cápsulas, casi siempre del mismo tipo, encontré llaves, monedas menudas, y otras baratijas. Sigo preguntándome para qué gasté tan dinero para comprar este aparato. Mi consuelo es que tengo la impresión de participar en la limpieza de la playa. Detector de basura, es el nombre que el aparato merece y yo también. Así que lo apagué. Continué mi paseo, dedicándome a mirar  el mar y el horizonte y ya no la arena cuyo único papel ahora era de estar pisada. Siempre el horizonte me ha fascinado, frontera evanescente que a diferencia de las demás fronteras, en vez de impedirte el paso, te invita a traspasarla, a  ir más allá  Mover el horizonte, suena sueño de niño.

Absorto en mis divagaciones no vi el pedazo de metal que sobresalía del suelo y fue mi dedo gordo del pie que me avisó de su presencia porque fue a topar con él. Me dolió. Me agaché y emprendí a desenterrar por completo el misterioso objeto causa de mi herida. Y encontré esto.

El viento, el Alisio

El Viento, el Alisio VII de Chirino

Qué podía ser tal pedazo de hierro enrollado? Me perdí en hipótesis. Parecía claro que no tenía ninguna utilización práctica sino un papel simbólico o decorativo ¿Y de donde procedía?

Lo más probable era que venía de un barco, quizá después de su naufragio.

Me evocaba la forma de un alto parlante, de un sillón, de un caracol, de una concha, de una antena para comunicar con los extra-terrestres.

Acudió a mi mente que los habitantes primitivos de Las Canarias grabaron muchas elipses en la roca y que muchos marineros pasaron por esas islas. Algunos habrán sido inspirados por les huellas en la roca para imaginar este objeto y llevárselo con ellos como un amuleto que les garantizaría el regreso  sano y salvo. ¿No se puede hablar de navegantes que hayan pasado por Las Canarias sin hablar de Cristobal? Él fue uno de los que desafió el horizonte en busca de otros horizontes o no sé hasta donde su imaginación lo hubiera llevado. La imaginación es el camino dorado a todas partes, sin embargo, aunque era sediento de oro, no creo que la búsqueda de la elipse dorada fuese uno de sus sueños.

Febrero  2023                                                                                                   Felipe M

 

samedi 4 mars 2023

Martín Chirino visto por Marco

 

Lady Harimaguada - Martín Chirino - 1996 - Las Palmas de Gran Canaria - 2-marzo-2023

 



Harimaguada: apellido con el que los aborígenes de Gran Canaria denominaban a las mujeres que formaban parte de una institución socio-religiosa insular antes de la Conquista de Gran Canaria en 1477”.

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 ¿Qué decir, qué escribir, antes de esa tan fascinante escultura que anima el corazón y sosiega el alma? Mi 'garabato' estará tan efímero antes de aquella milagrosa e intemporal obra, dejándome sin voz -pero no sin despertar mí emoción y admiración.  

 Me emocionan esas formas curvas, aéreas, y del único color “blanco puro” como si la espuma del incansable océano Atlántico se hubiera petrificado para cuidar a esta distinguida y hermosa mujer a lo largo del tiempo… 

 Con esta escultura, el mismo Martin Chirino nos recuerda…:

<< “La mujer es belleza… Los hombres son quienes han provocado las grandes catástrofes, y las mujeres son las víctimas de ello. Un mundo de hombres es el que va a la guerra y el que mata.>>

 … Aquellas palabras de Chirino suenan tan visionarias hoy día…

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 Marco

 

El pensador de Martín Chirino visto por Annie

 

Escultura abstracta del artista canario Martín Chirino me llama la atención.

Cabeza gigante elaborada en bronce en los años 2001 - 2002 ( mide 4,15 m. de alto,4,10 m. de ancho 8 m. de largo.)

Al observarla se distinguen tres partes :

- la cara : de forma ovalada y barbilla levemente inclinada hacia abajo se aparenta a una máscara africana.

 Las facciones rectas,sencillas, depuradas comunican una impresión de serenidad enigmática de un ser apacible, ensimismado, solitario.

Parece que el rigor geométrico del rostro enmascarado le suaviza la armoniosa redondez de la frente y parte posterior de la cabeza bajo el efecto del viento isleño .

¿Qué significará, detrás del disfraz, el espacio vacío del cerebro que el escultor " quiso visitable "? ¿ Estará sugiriendo sus experiencias de vida, sus propios deseos de unión intelectual, científica, artística, entre los continentes africano y canario que " sentía y deseaba "?

" EL PENSADOR " es mensajero del " herrero del arte abstracto " como se definía él mismo, "forjador entre dos mundos que quiere obrar por " La Historia " y el fomento de la cultura canaria .

Martín Chirino dedicó la obra a los estudiantes por eso, ideó ubicarla en la rotunda de la entrada del Campus Universitario de La Palma Gran Canaria es emblemática de la Universidad, del conocimiento, del pensamiento, de la mezcla cultural.

Imagino la difícil labor técnica del artista obrero en su taller entre sus herramientas: fragua, yunque, martillo, forjando la escultura a fin de concretizar su propósito y darlo a conocer al público como símbolo " AFRICAN ” de unión entre su Isla y África .

Cerrado el tema para mí !....

Ya que " se me secó el cerebro del mucho investigar para comprender un poco " !        y satisfacer mi curiosidad .

                                                               Annie Alonso

Martín Chirino visto por Colette

Las espirales de Martin Chirino!

Chirino en sus esculturas trabajó mucho las formas espirales, y curvas también. Así, Podemos soñar,a veces, que las dos pueden mezclarse.

En su “espiral del tiempo” Ya se esbozan otras esculturas como cara de mujer o máscara africana



¡Hasta Santa Teresa!... Esculturas petrificadas en el hierro pero que traen movimiento y suavidad.

Descubrimos también esas formas redondas en la escultura “Lady Aremenguada”. Las Aremenguadas eran la mujeres primitivas tutoras de los jóvenes para pasar a la edad adulta.


Todas esas formas puedan enredarse en una espiral trayendo homenaje a todas las mujeres, primitivas, santas, de cualquiera edad, negras blancas o rojas de “piel” (el hierro está colorido en ciertas esculturas) todas “puras” es decir sin ningún artificio y llenas de sabiduría.

Pero, la espiral puede ser también una trayectoria  que nazca en su centro, como el casco del “Quijote” que proteja su cabeza llena de fantasmas que se pierdan en el aire.

Y, si buscamos un poco más lejos “al quinto pino”, en la escultura “reflexión sobre Guernica” podemos ver de un lado una sola forma de espiral que se enreda sobre sí misma y se prolonga hasta una pequeñita espiral, muy cerca, como une mujer protegiendo a su niño. Al otro lado une boca abierta símbolo de una fiera… Terror de la guerra. Chirino era un gran admirador de Picasso.

Mi sueño.

Colette


mardi 7 février 2023

Tercera sesión del Club de Cine con...

Pan de limón con semillas de amapola, del director español Benito Zambrano.

Fue rodeada en 2021 y es basada en la novela de Cristina Campos que colaboró en la escritura del guion.

La película se desarrolla en el pueblo soleado de Valldemossa, en Mallorca. Es una película agradable y suave con cinco mujeres hermosas que forman una «tribu».


Dos hermanas se encuentran en el pueblo para vender la panadería que acaban de heredar de una mujer que no conocen. Eso creen y dicen.

La hermana mayor, Anna, vive en las cercanías del pueblo con su marido Armando, y su hija adolescente, Anita, en una casa hermosa que es la casa de los padres.

La hermana menor, Marina, es ginecóloga en una misión en África.

Al inicio las dos hermanas están muy nerviosas. Hace catorce años que no se han encontrado. Marina que se nota muy contrariada, quiere acabar con el asunto cuanto antes para volver a su trabajo, mientras que Anna desea acogerla en su casa, pasar tiempo con ella y discutir, le dice que la ha hechado de menos. Marina se lo niega y se aloja en el hostal de Úrsula.

Entendemos que el padre les separó, mandando a Marina a estudiar en el extranjero cuando tenía 14 y que después hubo un conflicto con Armando por lo cual Marina decidió no volver a la isla.

La dueña de la panadería era Lola quién falleció; ahora la gestiona Catalina: cada día hace el pan y lo vende. Catalina es desagradable y dura. No quiere contestar a las preguntas de las hermanas: dice que no sabe el porqué de la herencia y se enfada cuando les preguntan si Lola era una «cachonda». Sólo dice que Lola empezó de panadera cuando se le murió el marido en el incendio del horno y que la abuela Nerea le prestó dinero, por lo tanto tenía el veinte por ciento del negocio; dice también que, de joven, Lola estuvo de sirvienta en la casa de sus padres.

Marina decide quedarse unos días más para aclarar la situación, ¿cuál es el enlace entre su abuela y esa Lola, por qué le prestó dinero, por qué tenía el 20% de la panadería?

¿Vender la panadería? Marina dice que tiene que pensarlo y enseguida su hermana le da a conocer que necesitan el dinero, ya que con su marido están pasando una mala racha, que están arruinados, que les han quitado todo, menos la casa porque la poseen las dos. Marina está muy mal, quiere comprender.

Por lo tanto, sigue la historia: a Anna se le descubre un cáncer y tienen que operarla, la contaminó su marido, dominante, desagradable, deshonesto y hasta mafioso, la hija de Anna sufre acoso en su colegio de pijos adinerados, Marina traba amistad con Úrsula y se va a trabajar cada noche a la panadería, a hacer pan como lo han aprendido de su abuela.

Poco a poco, las cosas cambian, se apaciguan. Anna se queda floja, haciendo quimioterapia, vive en un piso con su hija que la cuida con mucho cariño. Catalina se abre, habla y acepta que las hermanas ensayen la receta del pan de limón con semillas de amapola que han encontrado en el cuaderno recuperado en el piso de Lola.

Al mudarse, Anna se ha llevado un baúl antiguo de su padre donde encuentra fotos de Lola. Es un choque porque Lola se parece muchísimo a Marina. Acorralada, Catalina no tiene más que contar la vida de Lola: jovencita, entró a trabajar como criada en la casa familiar donde la abuela la consideró como si fuera su hija. Se enamoró del padre y el padre de ella, así que quedó embarazada a los 17 años. La abuela la metió con las monjas mientras los padres se iban una temporada a Madrid.

Al regresar, se vienen con el bebé: la abuela había convencido a Lola que era el padre que tenía que hacerse cargo de la niña para darle un futuro y su mujer no tuvo más remedio que aceptar. Lola viene a trabajar para el farmacéutico del pueblo, se casa y cuando muere su marido, hace de panadera. Dice Catalina que sufrió toda la vida por su hija, que ni un solo día dejo de pensar en ella.

Cada 18 de agosto se sentaba cerca del puerto para ver pasar a su hija, a la ida y a la vuelta, cuando su padre la llevaba de paseo en su barco, para su cumpleaños. Cuando se fue Marina, el padre vino a decírselo a Lola y desde entonces venía a visitarla todos los jueves. Y ella pensaba que podrían vivir juntos y que su hija podría conocer la verdad.

Entiende entonces Marina por qué sentía que su madre no la quería, la rechazaba y le echaba a culpa, por qué la mandaron al extranjero.

El secreto conocido es cuando llegan a hacer por fin un pan de amapola idéntico al de Lola y cuando Anna decide acabar con la vida. Lo ha pensado bien, sufre demasiado, le han dicho que no se podía curar y no le proponen más que paliativo. Quiere irse con consciencia plena. Van las dos hermanas en el barco del padre a la playa de su infancia, donde muere Anna, en brazos de Marina.

Si la mayor parte de la película se desarrolla en Valldemossa, otra ocurre en África, donde trabaja y vive Marina.

La escena de entrada de la película es muy fuerte, cuando Marina da a luz a una niña, Aldina, cuya madre muere en el parto.

Marina le coge cariño y decide adoptarla, con su novio Mathias, voluntario de la misma misión o sola. A pesar de todas las reflexiones y dificultades, lo va a lograr.

 

De una manera muy sutil esta película evoca varios temas como el destino de las chicas con posibles y sin estudios que han de casarse y dependen de su marido; de los maridos ausentes y que dominan a su mujer; de la adolescencia y del apego de una madre a su hija o de la hija a su madre; del peso de la familia y de la ley social, del acoso.

Habla también de la enfermedad, del cáncer y del uso de la marihuana como medicamento; es un alegato en favor de un fin de vida elegido y dulce donde se acompaña al paciente.

Habla de la adopción y las leyes que la registran; hasta de la cooperación entre África y España.

Sobre todo, habla mucho de amor. Diversos temas tratados de una manera muy suave que apoyan la gran idea que todos podemos cambiar, tenemos derecho a hacerlo y cambiamos.

 Juanita


mardi 11 octobre 2022

Laura Alcoba

Extraída de internet
    Nació en La Plata, Argentina, en 1968.  vivió hasta los diez años en Argentina, cuando su familia se trasladó a París huyendo de la dictadura. Se licenció en letras en l'Ecole Normale Supérieure, y es especialista en el Siglo de Oro español.

La casa de los conejos (2008), su primera novela, fue publicada originalmente en Francia y traducida al alemán, el inglés y el italiano. Jardín blanco (2010) es su segunda novela, y fue recibida por el elogio unánime de la crítica francesa. A la que siguió, Los pasajeros del Anna C. (2012). En 2013, aparecería El azul de las abejas (finalista del Premio Médicis y del Premio Femina), que, inspirándose en la correspondencia con su padre, preso en Argentina, narra su exilio en Francia junto al resto de su familia. La danza de la araña (ganadora del Premio Marcel Pagnol), de 2017, cierra esta emocionante trilogía con la que Laura Alcoba se ha asegurado un puesto único en la literatura latinoamericana.

 Su último novela Par la forêt’ –A través del bosque-   en la que intenta comprender las razones de un doble infanticidio sucedido en París en los años ochenta.

Corto realizado por Daira Dinamarca, Rocío Leonardi, Gerónimo Malpeli y Joaquín Martínez, sobre la novela "La casa de los conejos"

 

‘Trilogía de la casa de los conejos’ en castellano y en un solo volumen con la editorial española Alfaguara. Los tres títulos de esta trilogía habían sido publicados originalmente en francés, retrasan una infancia marcada por su exilio en Francia, pero sobre todo por los hechos sangrientos acaecidos en la casa de los conejos donde vivía con su madre.


 Programa Los 7 locos


Los pasajeros del Anna C., está situada en Argentina de los años setenta: Manuel y Soledad, una pareja joven, se embarca a Cuba. Son parte de un grupo denominado "Los cinco de La Plata" y van a formarse política y militarmente.


“Durante nuestra travesía del Atlántico a bordo del Anna C., yo debía de tener poco más de un mes de vida. No sé qué nombre llevaba por entonces… mis padres no se ponen de acuerdo sobre el punto, como sobre tantas otras cosas. Lo único seguro es que a bordo de aquel barco mi nombre no era el mismo que me habían dado al nacer. Y que ni uno ni otro se corresponden con este que hoy es el mío.

Los testigos a los que pude consultar están todos de acuerdo en una cosa: al volver a Occidente, su modo de vestir no pasaba inadvertido. A bordo del Anna C., todos los miembros del grupo en que se encontraban mis padres llevaban ropas cubanas y soviéticas.

A su llegada a Brasil, como cuando al fin arribó a Buenos Aires a bordo de un segundo barco, mi madre llevaba un chaquetón verde que le cubría las piernas hasta mitad del tobillo, una falda recta y un pulóver de cuello redondo de un color igualmente austero. Al verla desembarcar en Buenos Aires, mis tías apenas si pudieron contener la carcajada: de eso todas se acuerdan a la perfección. Porque en las grandes ciudades de América del Sur, igual que en París, las chicas usaban entonces minifaldas cortísimas y blusas floreadas y chalecos de cuero negros. Como Brigitte Bardot.

Soledad no había cumplido aún veinte años pero ya había sido madre… de Laura Sentís Melendo o de Laura Rosenfeld. O acaso de Laura Moreau. O Moreaux. ¿O Laura Godoy? ¿Así se llamaba su hija? Mi madre, hoy, ya no puede recordarlo.”

 Entrevista del programa "Libroteca"

 


"La casa de los conejos", una novela autobiográfica en la que contó su experiencia como una niña hija de Montoneros que vivió en la clandestinidad en una casa de La Plata donde se imprimía el periódico Evita Montonera. Esa historia tuvo su continuación en "El azul de las abejas" y  publicó "La danza de la araña" con la que cierra la trilogía sobre su niñez y adolescencia. En la entrevista cuenta cómo fue la génesis de ese libro, el vínculo con su padre preso y con su madre en el exilio y como adopto el francés como lengua para poder escribir sobre su experiencia durante la última dictadura militar en Argentina. Cuando Laura Alcoba se encontró por primera vez con Chicha Mariani,

Chicha Mariani
una de las fundadoras e Abuelas de Plaza de Mayo, Mariani le dijo: "pensé que vos y tu mamá estaban muertas".Por suerte, ambas sobrevivieron en el exilio y tuvieron que pasar muchos años para que Alcoba se decidiera a hablar de un tema que no suele aparecer en las crónicas de la dictadura: la vida de los niños hijos de Montoneros que fueron parte de los temores y de las responsabilidades de sus padres, casi como si fueran pequeños militantes. En el cierre de la trilogía la niña ya es adolescente y se enfrenta a otros miedos y también a otras certezas.

 

En el programa “El invitado de RFI" Jordi  Batallé  entrevista a escritora para hablar de libro de “La danza de la araña”.