samedi 8 novembre 2014

El tiempo pasa volando

Aun me acuerdo del año pasado como si fuera ayer... ¡Ah!  El amigo secreto  en la clase.
Algunas semanas antes de  Navidad, Ligia, nuestra profesora, organizó un juego, muy popular en Venezuela: el amigo secreto.
Este juego consiste en atribuir al azar un amigo  a  cada persona de un  grupo, en el caso la clase. El  sorteado no conoce la persona que ha sido designada para ser su amigo secreto y recibe de ella  regalos o mensajes.  Durante algunas semanas, los alumnos   descubrieron a veces con dificultades, porque  lo hacíamos por Internet, de vez en cuando, el sistema informático no funcionaba  bien y ciertos no recibían nada cuando otros eran destinatarios de la totalidad de los mensajes; así  circulaban por internet poemas, música, invitaciones para exposiciones, sin olvidar  deseos y regalos virtuales. Al fin, cada uno realizó, de manera muy concreta, para su amigo secreto, una tarjeta más o menos elaborada con texto, poemas, recuerdos, dibujos, fotos; cada tarjeta fue dada  discretamente a Ligia que las metió en una bolsa grande.  Durante un curso en enero porque esperamos el regreso de algunas personas que tuvieron que ir a ver a la familia por las Navidades antes que nos fuéramos de vacaciones. Ligia que conocía  el sorteo distribuyó a cada  uno su  tarjeta respectiva; la persona tenía que descubrir su amigo secreto y esta  fue una ocasión de un momento muy convival  con bebidas y  dulces. También de ver las cualidades manuales que no sabíamos que tenía el grupo. 

Intercambio  de regalitos
Todavía falta mucho para las Navidades pero las espero con impaciencia para poder volver a divertirme con mis amigos de castellano y jugar como lo hacen los venezolanos.                                                                                                                            


    Marie-Thérèse descubriendo el regalo de su amiga secreta

                                                                                                                                          Marie-Paule R.

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